La inmundicia humana y miserable de la que estás hecha, es tan escrupulosamente insoportable; que solo aquellos que no han aprendido aún de lo que estás compuesta, pueden mirarte sin sentir repulsión; asco vomitivo; erizamiento de cada uno de los poros que recubren la superficie de una piel prestada, un envoltorio que jamás podrá sentir la autenticidad de ese monstruo que eres tú, Mamá.  Aquí en este momento y en este concreto espacio, prefiero usar éste adjetivo que te califica tan bien “Mamá” simplemente por ser el que más te ha gustado a ti; ¡vamos, por darte un gusto! sería demasiado ingenua y desagradecida si pretendiera usar el “Ella”; aquí perdería su estatus de poder. – Si te parece “Ella” lo dejamos para otros momentos más oscuros. Hoy es preferible llamarte: mamá; sé que te haría mucha ilusión poder escucharlo de viva voz, pero para el caso es lo mismo.

Tú, sencilla y llanamente eres asquerosa; toda tu persona lo es, y lo es en éste orden:

Como mujer

Como hija

Como esposa

Como madre, o sea Mamá

Como abuela

Como una simple y anodina viandante; eso eres tú.

-¿Pero sabes una cosa? -La historia de la humanidad, dispone de un nombre propio para ti, aún mejor, del que tú has pretendido apoderarte a lo largo de tu existencia.

PUTA

PUTA, porque has tenido que volver a recurrir a lo que eres verdaderamente, a cambio de obtener compañía. -¿Si te vendes a ti misma, a quién no serías capaz de vender o ultrajar, para obtener beneficio pleno y absoluto?

-¿Qué se podría esperar de una PUTA como eres tú? –Arrepentimiento o redención.

PUTA. -¿Te acuerdas cuando la venenosa saliva de tu boca se incrustaba en mi rostro, cada vez que pronunciabas esta palabra?. PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA PUTA

-Quizás por ese motivo, para mí nunca ha tenido mucho sentido esa palabra, teniendo consciencia plena ya por aquel entonces, de que todo lo que tú decías y hacías tenía como objetivo; crear un realidad de aquel presente en el que vivíamos, para continuar surtiendo efecto en un mañana.

Pues aquí, en esta realidad que tú esperabas tener algún día, se ha descubierto no en vano, que la PUTA eres tú.

Incluso la historia de la humanidad puede asegurarte, lo PUTA que tú eres.

-Sabías que las putas ya existían en la Edad Antigua, incluso en el Antiguo Oriente y la Antigua Grecia, pero la Antigua Roma lo fastidió todo, fue en éste periodo de la historia cuando las PUTAS como tú, ya no estaban tan bien vistas. Fíjate si le hizo falta tiempo a la historia, para adjudicarle a una PUTA igual que lo eres tú, la infame etiqueta de la vergüenza; hasta entonces las PUTAS como tú, no estaban ni siquiera mal vista. Pero los dichosos romanos hicieron mucho daño, y ya por la Baja Edad Media las PUTAS como tú, fueron incluso objeto de crítica moral. –¡Uffff vaya con los romanos!

-Qué corta se te queda a ti la evolución de esa palabra, que tan digna fue en otros tiempos para otras mujeres. PUTA.

-Qué poco sabes y cuánto sabes al mismo tiempo, de esa palabra que da sentido a todo lo que tú eres, igual que el origen de tú propia historia.

PUTA. –Una autentica PUTA como eres tú, se identifica en los tiempos actuales, por sus actos, por sus gestos, por su imagen, por todo lo que calla y no dice,  por como camina…

PUTA. Jamás podrían unas pobres líneas, recoger en una simple hoja blanca, la historia de esa palabra en mi vida. Las veces que la has pronunciado mirándome a los ojos, mientras me sujetabas de los hombros. Y ahora, en este tiempo presente, solo puedo alcanzar a ver que aquí, la única PUTA, eres tú mamá.

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