Abusos sexuales a modo de juego. Eso recogía el informe médico que tú tiraste a la basura, entre algún que otro detalle más, pues también decía que tenía una personalidad hermética, además de ser un poco esquizoide y que no me gustaba que me tocara nadie, especialmente los chicos. En fin, tú debiste de suponer que eso no significaba gran cosa y lo mismo que te lo dieron lo tiraste.

Partiendo de los hechos. Tenemos que siendo yo menor de edad, y estando en pleno apogeo de mi locura transitoria, un médico te entrega a ti un informe médico que dice, lo ya mencionado arriba. Y tú como la buena madre que eres, continuas manteniendo en el tiempo la situación que me produce tal estado de agitación y nerviosismo, sin ningún tipo de remordimiento ni arrepentimiento, sigues practicando actos de abusos sexuales con tu hija. Confiada en que nadie encontrará mucho más de lo que habían encontrado hasta el momento, segura de que en el peor de los casos, como mucho, yo podría llegar a provocar mi propia muerte, que era lo que verdaderamente esperabas que sucediera.

Puesto que, a la vista esta que eso no llegó a producirse, tu no solo mentiste en aquel momento, sino que continuaste mintiendo, manipulando y controlando al resto de tus hijos al amparo de que nadie sabía de la existencia de dicho informe. Un informe que ha visto la luz 40 años después.

Sobre mí ya tenías y ejercías un gran control y poder. –Pero que me dices del que tenías sobre el resto de tus hijos, especialmente tú segundo y tercer hijo. Ellos tuvieron mejor y peor suerte que yo, según se mire. Ellos te permitieron que pudieras llegar a conocerlos, solo así te puedes colar en su mente y mantener el control a lo largo del tiempo.  Puedes vivir, porque vives como una garrapata que se alimenta de su propia sangre, consciente de que si en algún momento se rebelan contra ti y desean destruirte, antes tendrían que destruirse a ellos mismos. Lo tenías todo muy bien pensado.

-Aunque existe otra opción que tú nunca has tenido en cuenta, y esa querida zorra no te la voy a contar, prefiero que la descubras tú sola.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *