Cuando el Alma se tiñe de negro, el corazón ya no puede hacer nada. Todo vuelve a congelarse en el tiempo, como si te asomaras a las turbias aguas de un estanque, incapaz de devolverte un simple reflejo, pero capaz de sepultarte a un pasado real y vivo.

Ahora son tus pupilas, las que se proyectan como reflejo de agua estancada, en negros pozos, contraídos y agitados por  recuerdos turbulentos.

Retirar la mirada a tiempo, evitar que la oscuridad penetre a través de tus ojos, no es más, que la unión de un continuo entre el espacio y el tiempo, necesaria e imprescindible para retomar el control en la batalla.

…toda batalla, debe librar su propia lucha interna, hasta llegar al objetivo final: La aniquilación,

contemplar su cabeza, empalada en una gran pica. LA SOCIEDAD

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