Este fragmento pertenece a una historia que ha de ser cierta, pues Ella siempre la ha contado a lo largo de todo el tiempo que me ha obligado a permanecer junto a Ella.  La última vez que tuve el mal gusto de verla, hace ya más de tres años, me recriminó con gran desprecio oculto en su mirada, parte de ésta historia, la  que ahora voy a transcribir. Fueron sus propias palabras las que despertaron mis recuerdos, recuerdos ocultos en un lejano pasado casi olvidado, un pasado que no ha podido ser eliminado aún de la memoria, porque tiene tanta energía que puede hacerte revivir las emociones de aquel tiempo, una y otra vez en cualquier momento. Como ocurrió aquel día, en el que Ella descuidó su verborrea.

En esa conversación cara a cara, Ella se puso su vestido de víctima como tiene por costumbre, ya que hasta el momento ha sido una técnica muy eficaz. Hacerse la víctima de su propia existencia y con la de Ella, también la nuestra, incluida la mía.

Esto es un fragmento de una de tantas historias que Ella me contó siempre, pero que además está registrada en una grabación por si acaso se le ocurre desmentirla.  Mi querida madre es muy dada a decir que te inventas las cosas cuando no le interesan a Ella.

“Siendo tú muy pequeña tenía que yo que dejarte en casa de mis suegros para ir a trabajar, te quedabas llorando hasta que yo volvía, así un día detrás de otro. Sentías pánico cada vez que yo te dejaba allí con ellos, pero yo no podía hacer otra cosa. Mi madre estaba enferma, siempre había estado enferma desde muy joven. Y yo tenía que trabajar para darte de comer. Uno de tantos días que te llevaba con ellos, una vecina de nuestro barrio me pregunto que a donde iba con la niña  llorando. -Le dije que a casa de mis suegros. Entonces esa buena mujer me dijo: -déjamela a mí, yo cuidaré de ella. – Y esa mujer te cuidó desde entonces, porque allí con ella, tú no llorabas de aquella forma tan espantosa”.

Una mujer a la que yo recuerdo perfectamente, porque la relación que se estableció en aquel momento estableció un vínculo que duró hasta que yo tuve unos 22 años.  Por aquel entonces, era una mujer de la edad de mi abuela, madre de un hijo y una hija, igual que mi abuela.  La Encarna, así la llamaban el resto de vecinos, la Encarna que vivía cuatro casas más abajo de la nuestra fue capaz de cuidar y querer a una niña que ya por aquel entonces nadie quería.

Mi querida y puta madre no podía cuidar a su hija porque tenía que trabajar. Es lógico y comprensible que esto fuera así, y yo en ningún momento me he quejado de tal situación, mi malestar es otro y bien distinto. Por aquel tiempo Ella, trabajaba al peón en la cosecha de aceitunas principalmente y durante algún corto tiempo recogiendo garbanzos y matalahúva.

Fueron períodos de tiempo extremadamente cortos, si tenemos en cuenta que tuvo cuatro hijos, con una diferencia entre ellos de dos cortos años. A esto le añadimos que a los tres años de felicidad matrimonial, a su marido le fue concedida la Incapacidad Absoluta Permanente. Pero seguimos sumando. Su padre sufrió un grave accidente de coche en el que Ella también iba,  Ella acompañaba a su padre a una consulta médica en Granada capital, encontrándose  embarazada de su segundo hijo.  De la colisión frontal que sufrió el coche en el que iba mi abuelo y Ella contra un camión, Ella salió ilesa, pero mi abuelo, su padre, estuvo hospitalizado durante meses a consecuencia de las graves secuelas que le produjo dicho accidente. Continuamos sumando acontecimientos vitales para su historia de sufrimiento; añadimos, que su madre se encontraba gravemente enferma de corazón.

Esta narración tiene implícitas una serie de connotaciones que quizás si no se analizan, no sean fáciles de detectar.

Si está espécimen de hija y madre que es Ella. Pasó una media de 12 años entre hospitales y cuidados familiares, atendiendo a sus padres, a su marido y a sus hijos.  Si su marido no trabajaba, su padre tampoco, su madre estaba enferma y Ella tenía que cuidar de ellos, además de cuatro hijos. .. o sea que Ella tampoco trabajaba.

¿Se plantea alguien como subsistía ésta trémula familia, si no existía ningún tipo de ayudas económicas ni sociales por aquel entonces?

¿Se ha cuestionado alguien cómo existiendo ya el incesto familiar en esta putrefacta familia, pudo Ella obtener liquidez? Dinero contante y sonante.

¿Cómo pudo obtener dinero efectivo una madre sádica, maltratadora y pedófila como lo era Ella?

Si nos trasladamos a la actual realidad, es más que evidente que de alguna forma lo obtuvo y es que Ella, siempre ha sido y sigue siendo una individua con recursos. Especialmente cuando se los aportan otros.

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