Un lugar terrorífico en el que es incapaz de habitar ningún tipo de emoción, o sentimientos; perfectamente oculto, totalmente invisible, intangible incluso. Pero tan mordaz y feroz como su propia existencia. Ese rostro inexpresivo, incapaz de albergar expresiones naturales, tan rígido que sólo se flexiona ante imperiosas necesidades de mostrar lo que esperan de él. Incapaz de reflejar hacia el exterior su verdadera condición.

Un recóndito lugar al que muy pocos se han podido acercar sin perder parte de su propio ser. A su mente, a la mente de Ella, a sus verdaderos pensamientos, a sus auténticos deseos. Un egocéntrico ser vivo que se cree inmune a la observación, sin religión ni fe ante la ley de causa efecto.

Ése nauseabundo ser viviente, en ningún momento se planteó; que a los individuos a los que masacraba diariamente, se convertirían en superviviente algún día, y nadie sobrevive sin un riguroso estudio sobre las leyes de la vida propia.

La vorágine de maldad que circula a su alrededor, te enseña que estando cerca de Ella, nunca podrás actuar, ni tomar decisiones por ti mismo, ni siquiera podrán llegar a formarse en tu interior planteamientos de ningún tipo, simplemente aceptarás y asumirás sus actos como tuyos propios incluso. Ella es causa y efecto al mismo tiempo. Ella es el factor externo de tu existencia. Ella crea la situación y tú produces la reacción que Ella espera. Ella aprende a controlarte con el paso de los años. Hasta que un inesperado día, el proceso se invierte, y tantos años de manipulación directa desaparecen…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *