Sólo el sonido de un oscilante balanceo, acompañado de un espeluznante crujido, en cada uno de sus vaivenes. Como si deseara aplastar cualquier tipo de vida no humana, en todo el espacio, que es capaz de atrapar en su movimiento.

Aún no conoce quien será la elegida, para ocupar su espacio interior, y ya parece estar maldita, poseída por alguna extraña y poderosa fuerza. Siente tanto odio y tanta maldad, a su alrededor, que es capaz de transformar brutalmente,  los elementos de la propia naturaleza.

Aquí en este lugar, se quiebra el ciclo natural de la vida, para dar paso, sólo y únicamente a otras estructuras deformes, de aspecto totalmente natural pero de una existencia atroz.

Y así comienzan las noches, extendiendo infinitos mantos de profunda oscuridad, mientras la luz de la luna comienza a filtrarse lentamente, muy despacio, derramándose a través de las pequeñas rendijas de la ventana, hasta no poder avanzar más, hasta toparse con lo que parece, que son los barrotes de una jaula, se sorprende al sentir el tacto de la madera, no son barrotes, son pequeñas baldas verticales de color azul, de forma rectangular, con un extremo más alto que el otro, ambos extremos son de una sola pieza, es la parte más alta, la que le impide el paso. La luna sabe, que tan solo tiene que tener paciencia, para encontrar el punto exacto, en que su luz pueda filtrarse por el silencio de la noche, en un ángulo perfecto, es la única forma que tiene de poder saber qué es lo que le impide su paso.

La elegida lo sabe, porque puede sentir a través de Ella, siente la ausencia de emociones, el inexistente tacto de una simple caricia, los aromas, todos los olores de ese sitio transmiten malestar, repugnancia, miedo e incertidumbre; las vibraciones de su voz, son sonidos guturales, como salidos de una oscura caverna, sus palabras nunca van cogidas de la mano, parece que quieren irse lejos de Ella, como si huyeran, da la sensación de que desearían tener vida propia, para poder enmudecerla. Su voz siempre transmite un profundo rencor, nunca es suave ni cálida, es violenta e imperativa, nunca espera una respuesta verbal, pero sí una reacción, un movimiento, una expresión de horror, espanto o miedo. Sólo entonces la escuchas reírse, a Ella. En su interior resuena el eco de su risa.

El sentido que más te acerca a Ella, es el olfato, y todos los aromas que la rodean, con tanta virulencia que te trasladan de un lugar a otro sin previo aviso. El óxido de utensilios de metal, al ser limpiados, es como evocar  un pequeño río de sangre estancado, el olor de las cuerdas de esparto, ya viejas, que se mezcla con el de sacos del mismo material, forman una atmósfera de un penetrante olor,capaz de impregnar la piel de cualquier persona o animal,  el dióxido de carbono, que mezclado con la humedad, tiene la fuerza de aniquilar cualquier sistema respiratorio; y por último un aroma dulzón, incapaz de transmitir nada, salvo inseguridad y repulsión, tan intenso que solo puede coexistir con un hedor putrefacto, que siempre está cerca de Ella.  Es una simbiosis perfecta en su repulsivo mundo.

La cuna se balancea sola, esperando a su inquilina…

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