En alguna parte de éste fantasmagórico mundo, poblado por un sinfín de seres mágicos, rodeados cada uno de ellos de una suave luz, de aspecto cálido, y agradable a la abstracción, a la contemplación, a una mirada que se pierde en el infinito. Ese es el punto exacto en el que se desarrollan sus existencias, en estrecha convivencia con dos seres oscuros, cuya supervivencia, solo es posible si consiguen alimentarse de la luz que desprenden sus congéneres.

En un lugar como este, la mente podría encontrar refugio, un lugar donde transformar el alma, un gran escenario, donde la puesta a punto de un sinfín de diversas artes escénicas se van produciendo una tras otra, a un ritmo vertiginoso, sin contar siquiera con una breve presentación para el espectador.

Personajes que aparecen y desaparecen, en espacio infinito, de tiempo ilimitado. Los ojos del Guardián de la Muralla escondidos entre el público, la Quebrantahuesos sobrevolando, alerta siempre a cualquier posible presa, las Guerreras buscando sin descanso nuevos campos de batalla, el Unicornio creador de vida humana, que se pierde sin su perfecto sistema planetario, los árboles de troncos retorcidos por el gélido frio, que simulan estar abrazados unos a otros para su supervivencia, dueños y señores de largas raíces, que se dejan ver en la superficie de la tierra, para lanzarse en picado a los subterráneos ríos de sangre que discurren bajo su superficie.

El agua aquí no existe, el agua está suspendida, escondida entre las tinieblas que arropan y envuelven este lúgubre escenario, donde una bailarina vestida de oscuridad, danza al son de bajos, contrabajos y agudas voces; sus dedos se extienden perseguidos por unos largos brazos, como si pretendieran deshacerse de jirones de frío helado, el cuello se contorsiona por el peso de la propia cabeza, la mirada perdida, dirige el movimiento entre la oscuridad que ilumina el escenario, el tronco, se mueve al son de diferentes sonidos, un espacio capaz de albergar vida, ofrece la posibilidad de movimientos perfectos, en equilibrio perfecto con todo el cuerpo de seres vivos de ese lugar, movimientos que transmiten las más intensas de las vibraciones hacia el interior de las entrañas de la tierra, sus piernas son el canal para llegar hasta ahí, la bailarina danza, danza, y no para de danzar, cada centímetro de su piel transmite las emociones de la pesada música, mientras baila, escucha como hablan entre sí los seres de ese mundo, entre ellos las voces de la maldad, diluidas entre la oscuridad, buscando el momento de inmiscuirse en cualquier conversación ajena, para pasar desapercibidas. Ahora, en la mente de la bailarina solo existe un pensamiento, mientras la música posee su cuerpo, pensamientos intrusos intentan apropiarse de su mente, antes de que tomen posesión de sus sentidos, necesita encontrar un nuevo ser no contaminado por las voces de la maldad, solo necesita para mirar dentro de él, y poder robarle un trozo de su esencia, un poco de su luz. Su cuerpo se alimenta de música, pero su espíritu necesita otro alimento, necesita encontrar personas autenticas, valiosas simplemente por su existencia

‘’La Guerreras

solo entontaran descanso

cuando la tierra que pisan

se tiña con la sangre de sus enemigos… ‘

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