Existe una ingente cantidad de individuos tan ineptos, que infravaloran la leyes más simples de la naturaleza. Tan simples son, que ella no tiene porque otorgarle connotaciones implícitas. Y es que la madre naturaleza, no acepta desprecios de tan bajo nivel intelectual. Por el contrario, sí está más que preparada para asumir el maltrato físico más feroz, frente a tales actos su consciencia la hace partícipe, del poder que posee para recomponerse a sí misma.

Evidentemente sabe que existirán situaciones límites, en las que necesitará invocar a todas las fuerzas del universo. Precisará la esencia de cada una de ellas. Simplemente, para gestionar el proceso que le va a permitir tomar consciencia plena, del momento exacto, en el cual sus planteamientos e ideas se fundan en una sóla. Su decisión. Una vez tomada, será ejecutada de forma apremiante.

La madre naturaleza no puede darse ciertos lujos, como consentir que sobre su faz existan individuos que crean ciegamente, que sus actos no tienen o tendrán consecuencias. En base a esos principios, castigará a todas las personas que enfoquen su vida en ese plano.

Nadie puede esperar que actos surgidos del intelecto no provoquen reacciones.

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