La cuna ya tiene ocupado un pequeño espacio, y la psicosis da vueltas a su alrededor, con su amiga la paranoia y los delirios, como invitados. Con tan solo unos días en este nuevo mundo, ya tienes suficiente conciencia para verte a ti misma caminando, sobre una gran cuerda de acero tensada, a ambos extremos, cruzando los límites de un infinito invisible; Aunque realmente solo puedes ver los dedos de tus propios pies, que se aferran con extremo equilibrio para no caer al vació. Sólo por unas décimas de segundos puedes mantener la cabeza erguida hacia delante, donde la mirada sólo te permite ver, imágenes distorsionadas y sin ningún sentido aparente, sorprendentemente ellas no sólo te reconocen a ti, sino que ya te conocen y por eso te hablan, es el mundo de la psicosis.

Un escalofrío recorre todo tu pequeño ser, intentas desviar la mirada hacia cualquier otro punto, en un intento de huir de ese repelente submundo, que aunque tú no lo conoces a él, tanto como él a ti, el instinto ya te alerta de que no es nada bueno quedarte a su alcance, ese mismo instinto que te hace girar la cabeza hacia atrás, hacia tu espalda; encontrándote con lo único que te permite alcanzar la mirada, lo único que puedes ver. Es el recorrido que ya ha alcanzado tu escueta vida hasta ese preciso instante, es como una parte de tu propio pasado encerrada en una caja de cristal traslucido, en un espacio de tiempo visiblemente limitado, incapaz de moverse y sin posibilidad alguna de cambio, ese sinsentido es lo que alimenta a la paranoia de tu propia existencia.

Es como si la entrada a ese otro mundo subterráneo, estuviera controlada por grandes tubos de neón, con intensos y repentinos cambios de luz, para distraer tu atención racional y cuerda, dueños absolutos de poderes sobrenaturales, que te transportan rápidamente de un lugar a otro, encontrándote en cada uno de esos lugares con emociones diferentes, incluso opuestas unas a otras. Otra vez, la incertidumbre que te produce, el no saber hacia dónde dirigir la mirada de nuevo; hace que percibas los sentimientos y pensamientos de los dos monstruos que te rodean constantemente, provocando una sensación delirante  y autodestructiva, alienando todo rastro de tu existencia a su paso.

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