Antes de llegar a contraer matrimonio, su futuro marido compró una pequeña casa al final de la calle calvario, concretamente en el número 60. Lo hizo de forma individual y sin ningún compromiso con otra persona. Es decir, la compró soltero, y lo hizo con el dinero que fue ganando como jornalero en el campo, el cual ya no tenía que entregar en su casa al estar próxima su boda. Pues sus padres no podían ofrecerle ninguna dote matrimonial, por carecer de recursos económicos.

“Ella misma ha contado siempre, lo mucho que trabajó su marido de joven y que precisamente por ese motivo, por haber cargado grandes sacos de aceitunas sobre la espalda, era por lo ya siendo tan joven, estaba enfermo” –  Por tanto son sus palabras y los propios hechos, los que cuentan, que efectivamente existió un tiempo en el que su marido trabajó, un tiempo único que no volvió a repetirse.

La casa que compró Él, ya contaba por aquel entonces con una serie de ventajas y comodidades, aunque a simple vista no lo pareciera. Era una casa no con dos entradas como se ha explicado en un principio, sino con tres. La casa tenía tres entradas.

A la entrada principal se accedía desde la calle calvario, que por aquel tiempo era una calle abrupta, sin ningún tipo de cemento o asfalto sobre su superficie, una calle salvaje que terminada precipitadamente al borde de un gran barranco.

La segunda y tercera entrada se encontraban a las espaldas de la casa, se podría pensar que las puertas traseras de una vivienda cualquiera,  son de rango inferior al que ocupa la principal, pero no era el caso de éstas dos puertas. Ya que una de ellas solo permitía el acceso y la salida por el mismo lugar. Esta puerta era la del pajar. Es decir, para acceder al habitáculo del pajar tenías que entrar y salir por la misma puerta, ya que ese lugar estaba completamente cerrado y aislado del resto de la casa. En cambio, no sucedía lo mismo con la segunda puerta trasera. Ésta otra puerta sí que te permitía entrar a la casa por la puerta principal y salir por la puerta de detrás. Para que quede claro: Estas dos puertas, tanto la principal como la trasera sí comunicaban todo el interior de la casa. En cambio una sola puerta en el pajar, cumplía con las funciones de entrada y salida del mismo. Aunque unos años más tarde sería comunicada también desde el interior de la casa, quedando la casa de ésta forma con tres puertas de entrada y salida.  Actualmente esas tres puertas existen y comunican todo el interior de la vivienda como se ha explicado.

Por tanto la verdadera entrada a la casa, no era la que se reconocía fácilmente, por estar ubicada en la fachada principal de la misma.  La auténtica entrada a la casa estaba ubicada a su espalda, entre un carril de piedras sueltas, que te llevaba a las ruinas de una ermita que coronaban el monte calvario y a su alrededor sólo existía una gran extensión de campo, olivos y encinas. Sin ningún tipo de iluminación, más que un cielo estrellado o una gran luna blanca.

Tengamos en cuenta, que en aquel tiempo apenas existían farolas y las que había estaban  a gran distancia la una de otra. Y otro dato importante a tener en cuenta para un análisis posterior, es que por el año 1978 la calle Calvario estaba prácticamente despoblada, apenas existían vecinos. Nuestra casa colindaba con la de una señora que vivía la mayor parte del año en Barcelona, y al otro lado vivían mis abuelos. Dos personas de cierta edad, cuyo dormitorio estaba ubicado más cerca de la entrada principal de la susodicha calle Calvario. Era imposible que pudieran escuchar nada desde ahí.

Esos eran los alrededores de la casa, los cuales aún se pueden apreciar hoy en dia, a pesar de haber sufrido considerables cambios.

Por lo que respecta al interior de la vivienda, también las  precariedades que contenía ésta  casa, arropaban y ocultaban tanto el desarrollo como la supervivencia de una familia que ya por aquel entonces, trascendía los límites del incesto. Era el perfecto interior de un caldo de cultivo.

Ahora, recordemos brevemente como era el interior de ésta vivienda.

Un salón junto a la entrada, que contenía dos puertas al fondo, una de estas puertas, la de la derecha, permitía el acceso a su dormitorio y subir unas escaleras que te llevaban a una gran sala completamente abierta.  La segunda puerta del fondo del salón, a su izquierda. Te llevaba por un pasillo de piedra el cual a transportaba un pequeño caudal de agua. Continuas avanzando y en la parte derecha encuentras una oscura habitación a la que bajas a través de dos grandes escalones, esta es la cocina. Continúa y encuentras otra habitación a la que accedes a través de una ligera rampa. Como puerta, tiene un portón de hierro con cerrojo. Su uso era muy variado. Y finalmente llegas casi al final de la casa, donde encuentras los aposentos de un mulo y finalmente la salida por la parte trasera. Donde durante algunos años existió un muladar. Es esta una casa de fachada estrecha, pero muy profunda en su interior, con muchos recovecos hasta llegar al final.

Repasemos en esta ocasión los primeros 10 años de su vida matrimonial y laboral.  (Año 1973)

Desde que se casan y tienen a su primera hija, pasa un año (24 de junio de 1974). Durante éste año los ingresos económicos de la familia, provienen principalmente de jornales del campo por ambas partes, sin ningún otro tipo de ayuda y teniendo siempre en cuenta que eran periodos concretos a lo largo del año, como era la recogida de aceitunas, trigo, garbanzos o cebada.

Sobre octubre de 1976 nace su segundo hijo.  Por éstas fechas la madre de Ella ya se encuentra gravemente enferma de corazón y su padre acababa de sufrir un aparatoso accidente de tráfico.  Su marido comienza con las dolencias de la espalda.

Tres años después de su matrimonio, los ingresos económicos siguen siendo los mismos. Los  jornales del campo, pero ahora ya reducidos a los de su marido.

Aquí ya era físicamente imposible que Ella pudiera trabajar con la nueva situación: Dos bebés, una madre enferma, un padre hospitalizado y un marido al que ya le costaba trabajar, como lo había venido haciendo.

Pero esta etapa se complica, pues estando embarazada de su tercera hija, su hijo con apena un año y medio comienza a sufrir graves síntomas de asfixia. Lo diagnostican de una serie de alergias entre ellas a los ácaros, la humedad, el polen del olivo, y fibras sintéticas entre otras cosas. Esto significa que como fue tan buena madre, llevaba a su hijo a consultas médicas “privadas “en Granada capital.  El detalle aquí es el siguiente: El gasto que significaba tal acto de amor, más la medicación que había que comprar, ya que la seguridad social aún no existía.

En abril de 1978 nace su tercera hija. Con apenas un mes de vida es ingresada en el hospital al no admitir ningún tipo de alimento. A estas alturas sumamos tres meses completos en el hospital con sus correspondientes gastos, más los gastos de taxis desde el pueblo a la ciudad. Pero en éste mismo periodo de tiempo, sumamos en la misma cuenta, las constantes visitas a consultas privadas en Granada capital, para mantener un seguimiento del tratamiento de su segundo hijo. Igualmente se le suman los gastos de taxi como mínimo.

Llega el año 1980. Nace su cuarta y última hija, mi hermana. Yo, tengo 6 años.

Los ingresos económicos 6 años después siguen siendo los mismo, o incluso menos. Puesto que los gastos era más que evidente que habían aumentado considerablemente.  Ya no solo había que pagar luz, agua, gas, carbón, comida, ropa, calzado de dos personas, ahora eran seis personas. Necesitaba una media de 13.000 Ptas al mes para esos gastos, sin tener en cuenta las constantes idas y venidas al hospital.  Pues sumaban un gasto considerable. (No se olviden que visitaba el Hospital con su madre, su padre, su segundo hijo y de vez en cuando su tercera hija, porque a su marido lo acompañaba a Gran Capitán) Creo que iba más de una vez al mes…

A su marido por aquel entonces, ya le habían concedido la Incapacidad Absoluta Permanente, su madre había empeorado, lo que se traducía en más días de  “Hospital”. Era físicamente imposible que Ella pudiera trabajar en esa situación, una situación de la que no hablo yo, no, hablan los hechos, unos hechos que afirman que son  absolutamente ciertos. Y por otro lado, su adorado marido, ya se desahogaba en el bar…

Y a pesar de todo ello, deciden demoler completamente la casa y reconstruirla desde cero. Dejando intacta tan solo la fachada principal y el pajar en un primer momento, porque unos meses más tarde se remodelarán. Este era el año 1984 sus hijos tenían las siguientes edades de menor a mayor 4-6-8-10 años.

Esto implica: permiso de construcción, transporte de camiones, materiales de obra (tierra, cemento, ladrillos, bloques, bobadillas, vigas de hormigón, chapas de uralita y galvanizadas, cierres, ventanas y acristalamiento) peones de construcción, fontaneros, electricistas, encofradores, alicatadores, sistemas de canalización, de electricidad, muros de contención, tejado,  puertas, solerías, baldosas, grifería. Más la construcción de una gran nave, que hizo las funciones de cochera y almacén. Lo que implicó realizar un gran destierro de la zona en que fue construida.

Tengamos en cuenta que ésta obra duró aproximadamente un año o quizás más, ya que por aquel entonces se derrumbaba a golpe de pico y pala, al tiempo que se iba recogiendo el escombro. Por lo tanto…

¿Puede una persona que por este tiempo ya prefería pasar el día en el bar antes que trabajar, afrontar una situación económica de éste calibre? -¿Puede la esposa de un alcohólico, madre de 4 hijos de entre cuatro y diez años hacer frente al nivel de estos gastos? ¿Pueden llegar a hacerlo, sin contar con ningún tipo de ayuda familiar como posibles herencias, o incluso préstamos bancarios a un tipo de interés superior al 20%?

Pero aquí no termina ésta publicación, ya que acto seguido compraron una gran parcela de tierra en el Cortijo Bajo, la cual sí que tuvieron que pagar al banco.

¿De donde obtuvo mi madre tanto dinero, como para hacer esa reforma 9 años después?

Ella decía en la calle que tenían que hacer la obra porque no estaba bien que los niños durmieran juntos, a Ella no le parecía correcto que mi hermano durmiera con mi hermana… en cambio no le molestaba los escarceos de su marido a las camas de sus hijas, eso nunca lo vio mal, claro que eso no lo decía en la calle.

¿Alguien se ha planteado cuáles eran las verdaderas funciones de aquellas puertas, las traseras?  – Pues para recibir a las muchas visitas que mi queridísima madre concertaba y que en ningún caso le interesaba ni que se pudieran ver o saber de su existencia.  Aquellos huéspedes suyos, eran engullidos por la clandestinidad de la oscuridad, noche tras noche.  A un pajar cerrado que comunicaron a través de una puerta  con el interior de la casa una vez que terminó por completo la reforma, ya que durante el año que duró la reconstrucción, el pajar se mantuvo intacto para no perder Ellos sus costumbres. Durante ese año todos nosotros vivimos en casa de mis abuelos.

El colofón fue comunicar el pajar con el interior de la casa, a través de una simple abertura en una de las paredes.

Por último decir que estoy dispuesta a corregir los datos de ésta publicación, siempre y cuando quién se manifieste lo haga con un nivel de información suficiente y por supuesto verídica. Aquí ya no sirve las frase… ¡eso no es verdad!

 

 

 

 

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