Somos cuatro hermanos que a pesar de haber nacido, crecido y vivido en un mismo entorno familiar marcado en todo su desarrollo, por altos niveles de violencia sexual, maltrato físico y psicológico, somos extremadamente distintos en lo que a nuestra personalidad se refiere.

Creo que de todos ellos, yo soy la que mas derecho tiene a realizar un análisis crítico-constructivo-deconstructivo  de nuestras miserables vidas. -A quién no le guste, que no lo lea.

-Me planteo si somos diferentes simplemente por genética, por un azar misterioso, por las experiencias que quizás hemos vivido cada uno de nosotros al margen del otro, o más bien por todas aquellas que hemos compartido, dentro de una compleja complicidad.

-Qué nos hace ser tan diferentes, a pesar de haber vivido aparentemente marcados por una misma experiencia. –Porque anhelamos mundos incluso antagónicos para vivir en ellos como sus dueños. –Porque unos sueñan más que otros con fantasías, hasta que despiertan en su realidad soñada. –Porque otros rechazan y niegan su verdad, en contra de su propia naturaleza. –Porque  esos otros, continúan defendiendo la inocencia de una madre abusadora y pederasta.  

-Qué necesidades tan diferentes sienten unos y otros para sentirse completos. –Porque tres de ellos ansían crear su propia familia y solo uno de ellos aborrece incluso el significado de dicho termino.  Uno sobre tres, es demasiado en cualquier estudio.  

-La respuesta no es que cada uno experimente o perciba una misma situación de modo distinto. No, la respuesta es que ninguno de ellos ha estado sometido al mismo nivel de abuso en el mismo momento, y sobre todo que su abusadora ha desvinculado a unos y a otros para que esto pueda llegar a ocurrir.  La clave en sus innegables diferencias no son ellos, ni las experiencias que hayan podido compartir en algún momento. La clave es su madre, que los usó y manipuló a cada uno de una forma diferente con el único objetivo de perpetuar en el tiempo sus actos.

Por eso mismo solo uno busca justicia y el resto mira hacia otro lado, pues entienden que ellos no necesitan reclamar algo que nunca perdieron. Equivocados o en lo cierto, son sus actos los que definen a su persona, no sus pensamientos intrusivos ni sus impulsos reprimidos. Lo que hoy son es lo que siempre estuvo previsto que fueran.

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