Cuatro años han transcurrido desde que este insignificante recuerdo, escapara del pasado con el deseo de vivir donde nunca pudo hacerlo. En su presente. Solo reclama un poco de espacio para sí mismo, necesita poder tomara aire, poder vivir libremente sin sentir que alguien lo tiene sumergido contra su voluntad, en un gran bidón oxidado y carcomido por el paso del tiempo. Ahora, alguien ha dejado de prestarle atención a ese bidón. Antaño se vea a sí mismo hermoso, sin pedirlo recibía con cariño y esmero capas de pintura, una tras otra sin llegar nunca a superponerse ninguna de ellas. Cada pincelada atrapaba una porción de tiempo  cuando se erguía al aire libre, dispuesta a lanzarse en un abrazo mortal a la superficie curva del mismo. Ambos, tanto el pigmento de la pintura como la superficie del bidón eran plenamente conscientes de su realidad, una vez que se hubiera impregnado y fundido por completo entre sus desnudos poros, nunca más volverían a estar vivos.  Infinidad de fragmentos de un tiempo vivo quedarían atrapados de forma temporal, al ir sellándose y secando cada tramo de pintura.

Con el tiempo la pintura se resquebraja, se revela, se arranca a sí misma de una fría superficie que ya nadie cuida. Antes podía vivir bien bajo el sol abrasador y soportar con valentía la escarcha invernal. Siempre había alguien dispuesta a mantenerlo vivo, a esconder secretos entre las capas de pintura de un año tras otro. Ahora vive abandonado. La pintura muerta salta al vació, ya no puede soportar tanta presión compilada entre diminutos filamentos. Son las huellas de su vida pasada las que le reclaman justicia. – Una voz emerge del interior de ese antiguo bidón… ella tiene respuestas, respuestas acertadas para momentos de incertidumbre, para esos momentos en los que nunca sabes bien, que es lo que está sucediendo, sobre todo si eres un niño. Y es ahí, cuando ella te dice frases que retumbarán entre las paredes de tu cerebro, sin encontrar ningún sentido: si cuentas algo de lo que has visto, tú hermana va a llorar mucho, ya sabes que está loca, que quiere matarse. Vosotros la queréis mucho, y queréis que se ponga bien. Ella hace cosas y luego no se acuerda, tú no digas nada, que ya se le pasará y no llores. Los hombres no lloran.

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