De cuatro individuos que comparten la misma unidad familiar, una de ellas ya estaba bajo el control materno a la temprana edad de cuatro años. Edad a la que se empiezan a hacer preguntas, y si no las hace pero comprende lo que ve y ocurre en su casa podría contarlo a modo de historia fantástica en la calle. Ésta persona que ya tiene Ella encarcelada dentro de sí misma es clave en el desarrollo de ésta historia de abusos sexuales, por llamarla de algún modo. Y es clave por la sencilla razón de que ésta niña de cuatro años debe permanecer al margen de todo; podrá ver y escuchar pero nunca jamás podrá hablar, un dolor punzante en el cuello se lo recordará permanentemente, para el resto de sus días. La mano de su adorable madre, obligándola hacia el infierno de su verdadera existencia. Enmudecida y cegada por  amor materno, así quedó suspendida entre la verdad de su realidad y la verdad que su madre le impuso.

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