Siembre aparece rodeada de un elenco de misterio, se presenta con fuerza y al mismo tiempo sin sentido aparente. Simplemente se encuentra ahí, como la dueña absoluta de todo su propio universo, ni avanza ni retrocede; un estado latente la envuelve y le da forma perversa y siniestra.

Eres tú, que ya has llegado.  

Y es en ese preciso momento, cuando todo el misterio desaparece como una estrella fugaz, el universo de la conciencia se fragmenta, la identidad desaparece, la memoria se borra automáticamente, y las sensaciones físicas dejan de existir. El mundo exterior cambia de tamaño, y la realidad simplemente se extingue, junto a tú figura.

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