El último personaje de esta espeluznante  historia, está a punto de entrar en escena, en su caso lo más interesante es analizar las circunstancias previas a su inminente nacimiento, así como los sentimientos expresados personalmente por su repulsiva gestadora.

Que sea el lector en este caso, quién saque sus propias conclusiones, con los datos que se le van a aportar.

Si yo tenía seis años y era el objeto principal de todo tipo de abusos sexuales y rituales sadomasoquistas, iniciados y llevados a cabo principalmente por la Gran Puta y su querido marido.

Durante los nueve meses de gestación, sólo la escuche maldiciendo a lo que llevaba, dentro de Ella.

Manifestaba que esa situación había sido fruto de una violación por parte de su marido, en una noche de borrachera, ya que Ella no podía negarse nunca a sus peticiones. –Me contó esa historia con menos de seis años- ni siquiera sabía que significaba aquello en aquel momento, ahora sé que era una mentira más de las suyas.

Inscribieron su nacimiento en el registro civil con varias semanas de retraso, porque no sabían qué hacer, ni que nombre ponerle. (Palabras textuales de Ella)

Los comentarios que hacía siempre sobre la última de sus hijas, eran: Es la más fea de todos, aunque la más simpática, la más charlatana.

En sus palabras siempre se notaba un gran odio y desprecio hacia esta hija.

Puede plantearse el lector que perdió la Gran Puta durante sus nueve meses de gestación, más los primeros meses de unas atenciones mínimas, que tuvo que dedicar a la hija que más odió a lo largo de toda su vida.

Pues muy sencillo:

Durante esos nueve meses, fue ignorada completamente por su marido. Su marido prefería a su hija, o sea yo.

El volumen de su cuerpo no le permitía organizar ni participar, de los actos de incesto que se llevaban a cabo en ese hogar, con la misma soltura que antes de engendrar esa nueva vida.

El nacimiento de éste nuevo ser, provocó un parón en su vida pedófila e incestuosa, que nunca se perdonó, fue a partir de aquí cuando de nuevo retomó las riendas de la situación, pues nada ni nadie la colocaría en un segundo plano.

La niña de seis años no era de Él, era de Ella. Como mucho de los dos.

Ahora comprendo ese odio irracional que siempre ha dirigido hacia mi hermana…

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