Querida zorra, -Teniendo en cuenta que a lo largo de toda mi existencia, has coartado mí libertad de expresión y esclavizado cualquier tipo de emoción que pudiera pretender sustituir a mi propia voz; además no estando satisfecha con tu gran labor, has  aniquilado y procurado que masacren físicamente todo mi cuerpo; has enturbiado cualquier capacidad de pensamiento propio, que no estuviera enmarcado dentro de los límites, que tú misma me imponías día a día a lo largo del desarrollo de mi persona, como ser humano.

 –Creo que es justo que ahora sea yo quien tenga el derecho de hablar.  Y fíjate que simplemente reclamo lo que me pertenece: derecho a expresar mi verdad, pues YO,  a diferencia de ti, en ningún momento te he sometido contra tu voluntad a mantener relaciones sexuales con ningún hombre, que yo haya elegido para ti. Ni mucho menos, he mantenido mi presencia en la estancia  para asegurarme de que cumples con esos hombres, como ellos me han pedido que lo hagas, y ni que decir tiene, que yo tampoco he golpeado ninguna parte de tu cuerpo con ningún objeto y aún menos con mis propias manos.  –En cambio, tú si lo has hecho conmigo, siendo yo menor de edad como se muestra en este informe médico que aparece al final de éste escrito. Documentos rescatados del archivo de Salud Mental de Loja. En el se lee con total claridad: ABUSOS SEXUALES A MODO DE JUEGO. Además se describen trastornos de la personalidad que ya sufría la paciente menor de edad por aquel entonces. TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD Y TRASTORNO EVITATIVO, entre algunos otros.

Debo recordarte maldita zorra, que algo debió fallar en tus planes de cómo mantener un férreo control sobre mí persona, porque a día de hoy soy Trabajadora Social y ejerzo como tal.  Así que imagínate lo que he tenido que pelear contra esos diagnósticos y esos problemas que he tenido desde la más tierna infancia y otros muchos que sigo arrastrando. Creo que tengo más derecho que nadie a llamarte PUTA ZORRA DE MIERDA todas las veces que me apetezca. Porque llamarte aquí por tu nombre y apellidos sería ultrajar este lugar que es el templo de mi Alma. Y por tanto es sagrado. 

Eres tan miserable y rastrera, que lo único que has podido decir en tu defensa durante todo este tiempo,  es que me has denunciado, a mí y al dominio de esta página.

–Pues ya te informo YO, a ti, y a tus seguidores de mí blog, que yo, no he recibido a día de hoy 25 de abril de 2020 ninguna denuncia por parte tuya ni de otra persona de tu entorno más inmediato. Ya se sabe que el proceso de tramitar una denuncia suele ser muy rápido, lo que ya no tiene tanta celeridad es la celebración de un  juicio, pues debe ser un Magistrado quien admita o rechace esa demanda en base a los datos que se aportan y al tipo de delito al que presuntamente hace referencia.   

Pues bien querida, al igual que yo me informé en su momento, he de suponer que tú también lo habrás  hecho.  –Si tú decides denunciar el contenido de este blog, que perfectamente es denunciable y no precisamente por las narraciones que en el mismo se describen, ya que a día de hoy cualquier profesional de de la psicología o la psiquiatría, podría demostrar ante cualquier juez que los relatos que aparecen en este lugar, además de ser absolutamente ciertos, tienen un único objetivo. Y es que forman parte de un largo y tedioso tratamiento psicoterapéutico.

Por tanto has de tener en cuenta, que si todas estas narraciones forman parte de un tratamiento terapéutico, es porque previamente ha existido un trauma, en este caso prolongado en el tiempo. Porque ya lo explico yo misma aquí, como bien puedes observar, porque tú bien que lo has tapado y hecho lo imposible para que no salga a la luz.

Denunciable sería el  vocabulario tan soez que aparece a veces y con demasiada frecuencia en algunas publicaciones. Pero nunca llegaría a alcanzar al tuyo propio. Y te digo más, a día de hoy la ciencia puede demostrar en qué consiste el Trastorno Disóciativo de la Identidad.

Uno de los factores de riesgo que hacen que una persona pueda desarrollar esta enfermedad que nunca camina sola, sino que va acompañada de otros muchos trastornos, entre ellos los famosos somatomorfos, son aquellas que han padecido maltrato físico, sexual o emocional en la infancia durante mucho tiempo.

“El trauma repetido en la niñez aumenta perceptiblemente la probabilidad de desarrollar trastornos disociativos en la edad adulta. (International Society for the Study of Dissociation, 2002; Kisiel & Lyons, 2001; Martinez-Taboas & Guillermo, 2000; Nash, Hulsey, Sexton, Harralson & Lambert, 1993; Siegel, 2003; Simeon et al., 2001; Simeon, Guralnik, & Schmeidler, 2001; Spiegel & Cardena, 1991). “

Puesto que yo no he ido a la guerra, no tengo problemas de drogadicción y no he tenido ningún accidente tan grave como para que me genere un trauma de tal nivel, creo que yo estoy dentro del primer grupo. El de los ABUSOS SEXUALES EN LA INFANCIA mantenidos en el tiempo.

Ahora querida zorra, nos enfrentamos a que los abusos sexuales prescriben a los 20 años y por tanto ya no se puede condenar a nadie por ese delito, ya prescrito. 

Pero verás, aquí está la gracia de éste asunto. Tanto si yo hubiera decidido denunciarte a ti, o tú a mí, cosa que tampoco has hecho. Nos habríamos encontrado, en que si se celebra un juicio, tú puedes obtener una sentencia de culpabilidad sin condena. Porque han prescrito los hechos, pero lo que nunca prescribe es tu culpabilidad.  O sea, dicho de otro modo, que si te atreves a denunciarme, te arriesga a irte a tu casa con una sentencia de CULPABILIDAD, por la que evidentemente no vas a cumplir condena, ya que los hechos han prescrito como bien he dicho.

Es por este motivo por el que tú aún no me has denunciado.

Lamentablemente para ti, hoy 25 de abril del año 2020 se puede demostrar que yo he sufrido abusos sexuales y tortura por parte de mis progenitores. En el año 1979 NO eras posible esta labor, principalmente porque la abusadora era mi propia madre, en complicidad con su esposo y otros hombres de su entorno. Tristemente en la actualidad se siguen produciendo estas mismas situaciones, la única diferencia es que si un pediatra detecta el más mínimo indicio de abuso sexual, vas a la cárcel de forma inmediata.

Así que denúnciame si eres capaz…

No olvides nunca tus propias palabras “está loca”, podrías ser que se volvieran en tu contra.

Y no sé si sabes que levantar injurias sobre mi persona es un delito. Tú no puede ir diciendo por ahí a tus allegados, que me has denunciado cuando no es cierto. Tú lo que sí debes de hacer, es admitir lo que es verdad y aceptar tú culpabilidad.

Te voy a decir una última cosa, zorra. -¿Estás segura que es tu hija la que escribe aquí?, ¿completamente segura? -o podrías ser tú misma la que lo hace. Busca información sobre el TDI y después mantenemos una conversación y me das la respuesta.

No olvides que puedo demostrar todo lo que me has hecho, no lo olvides nunca. -Y no me calumnies. Ya no soy la niña asustada a la que estabas acostumbrada a doblegar a tu antojo.

No quiero cansarte con tantos recordatorios. Pero no pierdas de vista, que son dos. Dos de tus hijas son las que dan testimonio de estos hechos. DOS.

Antes de hablar en público, piensa bien lo que vas a decir.

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