El arrullo del viento, transporta melodías de árboles, que se mecen al ritmo de incipientes  tonalidades,  al abrigo de una luz, que los tiñe de una suave intensidad, mezclando el aroma, con matices, de un mundo de naturaleza viva.

Una imagen, capaz de susurrar entre el silencio más profundo, un silencio de voz tranquila, y tacto sutil… un gran espacio, donde poder percibir la ausencia total, de sonido en estado puro.

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