Nunca tuviste ningún tipo de escrúpulos hacia mi persona, nunca has tenido en cuenta el sufrimiento de tu hija, nunca te has arrepentido de lo que eres y de todo el daño que has causado. Nunca te planteaste cómo podría continuar viviendo; o realmente sí lo hiciste y estoy equivocada, posiblemente esperabas que me convirtiera en una prostituta, o en una alcohólica, o en una enferma mental adicta a la medicación… ninguna de esas tres te habrían creado ningún problema y tú seguirías con tu papel, que tan bien te queda.

Lamentablemente para ti, YO soy todo lo opuesto a lo que tú habías deseado.

Posiblemente en este preciso instante te estés planteando en qué te equivocaste, porque a lo único que tú no eres capaz de enfrentarte, es a que la “gente” termine enterándose de qué ocurría en aquella familia. Y posiblemente haya personas que rotundamente nieguen esta historia, o mucho más, que no crean nada de lo que aquí se dice; y es que la libertad de pensamiento es libre, tan libre como las letras que ocupan este espacio.

Me gustaría simular, que te susurro algo al oído, pero deseo que la gente que no es de mi familia lo escuche: no olvides nunca, que tengo en mi poder un documento original, con la firma y el sello de un medico, en el que está escrito, que sufro abusos sexuales. No lo olvides mamá…

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