Una historia mas Una parte más de la misma historiaLa luna se oscurece, por un momento no sabe dónde está, sólo sabe que siente frío, dolor, en alguna parte de su inmensidad, también siente miedo, no se atreve a mirar de lleno, intenta filtrarse por los escasos huecos, de las puntiagudas hojas de los árboles, amotinados entre un escarpado suelo, donde un montículo de grandes piedras los protegen. La luna no puede ver, ni sentir las piedras tan grises y pesadas, los despojos de ese pequeño bosque maldito, han formado un mullido manto, donde esconden sus secretos en formas de capas de sustrato, para volver como alimento a ellos, a los árboles, a la tierra que los sustenta entre sus piedras.

La luna medita, mira a su alrededor, y vuelve a fijar su mirada en ese bosque, su tenue luz no alcanza a iluminar las profundidades de ese lugar, que acaba de descubrir.

Se pregunta a sí misma, si lo que está viendo será una estructura familiar. Todo indica que sí.

De la madre tierra, nace la vida, sus árboles. Las piedras hacen posible esa unión, y las hojas de los árboles son como sus hijos, que son también al mismo tiempo, su propio alimento. La tierra espera su inevitable caída, cuando las hojas no tengan fuerza para permanecer en las ramas, caerán al suelo, retorciéndose y agonizando de dolor, se pudrirán lentamente. Es el tránsito de la vida a la putrefacción, y es la forma en la que se alimenta la madre tierra.

Así ha nacido ese bosque, de una sola madre, que es capaz de dar vida, únicamente para poder seguir existiendo Ella misma.  Eso es lo que esconde el bosque.

La luna siente un escalofrío de dolor, algo en su interior se rasga, al contemplar lo que parece el antebrazo inerte de una niña… alguien está arrastrando el resto del cuerpo.

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